Con esta carta pretendo presentarme personalmente, ya que a nivel laboral y académico mi vida entera está en mi Currículum Vitae, e imagino que no querrán volver a leer lo mismo otra vez, habida cuenta de que la historia no engancha y sólo hay un personaje.
En lo personal, nací, crecí, estudié, trabajo y vivo en Castellón capital. Fui un niño feliz, un adolescente estúpido (como todos), un joven soñador y un adulto, digamos, inquieto. Esta inquietud me llevó a emprender estudios superiores ya casado y con hijos, y elegí Filología Hispánica por vocación. Como habrán comprobado, también corresponde a los últimos diez años el grueso de mi formación complementaria (idiomas, informática y demás) porque cuando la curiosidad te posee, no puedes hacer otra cosa para domarlo que darle más y más conocimientos. Y en eso sigo, alimentando a semejante compañera como buenamente puedo.
Seguramente, cuando lea esto estaré trabajando en algo, porque soy una persona responsable que debe, además, mantener a su familia, pero si le llega esta carta y el correspondiente currículum, tenga por seguro que algo, o mucho, o todo de su oferta me ha interesado.
Por último, quizá no sea el más indicado para el puesto, quizá sea -por qué no- incluso el menos indicado para el mismo, pero ni usted ni yo habremos perdido nada por encontrarnos teniendo en cuenta todo lo que podríamos ganar.